Post 200: Paredón y después

lunes, mayo 26, 2008
La experiencia ha sido increíble. Escribir como si se estuviera en el teatro, donde los aplausos (o comments) no tardan en llegar. Así como también las críticas y las risas cómplices. Borges decía algo así como que había establecido algo irreparable: un vínculo. Eso ha sido estos cuatro años de hermosa contienda y de irremediable vinculación con mis comentaristas tan amados.

Me llevo cada palabra de ustedes como un tesoro a cielo abierto.

No los voy a extrañar, ya que cada uno tiene su casita virtual donde mis visitas serán las de siempre.

Los abrazo.

Quebrantapájaros

Pd: como decía el Puma Rodríguez... "Yo renaceré".
por Hernán Schillagi at 11:02 AM | Enlace | 20 huesitos

Gritos en el tiempo

sábado, mayo 10, 2008
Presente

Tirada boca abajo, sus piernas interrumpen las líneas que se entrecruzan en el piso. Al escupir uno de los dientes, da forma a un odio interior rasgado de golpes. Mugre, cal, sábanas amargas, almanaques sin fechas desfilan en un todo alcoholizado.

Futuro

El miedo se ha instalado en sus manos. Un frágil recuerdo resucita y provoca el resquebrajamiento de una piel que no conocerá la inocencia. Late en silencio, arropada sólo con su temor. Ella jamás se atreverá a acariciar la mejilla de un niño.

Pasado

Flores pintadas con brea, arena en los labios de las muñecas y unas trenzas que saludan al viento. Esa luz que brota en el jardín lo cura casi todo. El castigo no es tan terrible cuando se puede abrazar a la hierba con una canción. Su padre, enardecido, la obliga a entrar. Muy pronto, en este casa, se hará de noche.

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por Hernán Schillagi at 9:43 PM | Enlace | 7 huesitos

La lenta llama eterna

domingo, abril 27, 2008



Todo pasa por la falta de sentido del humor. Viene una propaganda que en broma y doble sentido propone “Vuelven los lentos”, para que un grupo de paparulos se lo tome en serio. Entonces comienza una absurda campaña y todos se juntan en el Planetario de Buenos Aires, que semanas atrás había reunido a cientos a ver un eclipse total de luna, para que ahora dancen al compás de un “Eclipse total de corazón”.
Pero qué cosa eran los lentos me preguntó el hijo preadolescente de un amigo. Y yo me sentí Mirtha Legrand hablando de “Los martes orquídeas”. Esa música suave, soft -le aclaré-, que chorreaba amor y miel en cada estrofa tenía, en los 80’s y comienzo de los 90’s, un piadoso fin social al menos. Uno daba vueltas y vueltas por la pista de baile cuando los movidos (¡Footlose!¡Footlose!) hacían girar locamente las dos rueditas de algún TDK. Los lentos eran una presión. Si no enganchabas algo antes de las 4 a.m que los largaban (¡Spending my time!) no había señorita de jopo alto que te diera el anhelado “Dale, bailemos”. Porque allí estaba el premio: uno salía en los movidos, hacía pobremente "el verso” entre paso y paso (¿De qué signo sos?), y cuando llegaba “Vientos de cambio” o la última balada heavy (?) de Europe, las palabras estaban demás. Uno sólo en ese momento entendía por qué dicen que para dar un beso hay que mover más de veintiséis músculos… ¡Oh, mi corazón se vuelve delator!
Pero hay gente que no sabe cuándo parar. La semana pasada bajo la consigna “Que vuelvan los lentos” se hizo un bailongo en la vieja estación de tren de San Martín. Los más “cremas” de antaño buscaron entre la naftalina sus jeans nevados y – no sin esfuerzo- se los calzaron para ir a atracar a alguna “tillera”. Lo más triste fue que, antes de salir, se dieron cuenta que hacía viente años que la tenían encallada en la cocina y criando hijos. ¡No hay derecho! Me contaron que esa noche fue espectacular y que hasta Sandro bailó abrazado junto a la vocalista de Bangles.
Hay veces que el “todo vuelve” no debe tomarse al pie de la letra, muchachos. Como tampoco se puede vivir del recuerdo. Sobre todo cuando nuestra memoria los ha “fotoshopeado” para que parezcan tolerablemente dignos. Alguna vez la “llama eterna” del pasado (¡an eternal flame!) tiene que apagarse para darle paso – entre las cenizas- a fuegos nuevos.
por Hernán Schillagi at 6:07 PM | Enlace | 6 huesitos

Te amo, te odio, dame rock!

martes, abril 15, 2008


Acto único

ÉL: (con malicia) - ¿Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas?
ELLA: (desdeñosa) -¡Me arde! Me duele todo el cuero.
ÉL: -No te culpes, mi amor, si te falta valor. Porque nada es para siempre.
ELLA: (con furia) -¡Podés saltar de un trampolín!
ÉL: (reflexivo) -Comprenderás que es amor lo que sangra.
ELLA: -En esta sucia ciudad, no hay que dormir ni parar.
ÉL: (levantando el índice) -¿Querés ser policía? ¡Yo no!
ELLA: (disculpándose) -Pensé que se trataba de cieguitos.
ÉL: -¡Andá por la sombra y cerrá bien el portón!
ELLA: (con amargura) -Voy camino rumbo al sur, donde no cortan la luz.
por Hernán Schillagi at 7:31 PM | Enlace | 10 huesitos

Cajas chinas

martes, abril 01, 2008

Hay veces que una pequeña historia nos deja perplejos. El desafío entre entender sobre lo poco que está escrito y reponer lo que fue omitido nos hace mejores lectores, o hasta quizá, unos escritores de segunda mano. Igualmente me ha llamado mucho la atención encontrarme con microrrelatos dentro de un texto mayor. Breves ficciones que circulan perfectas y amenazantes por las arterias de un poema, una canción o un cuento. Aquí van unos ejemplos de obras muy conocidas:

“Ayer quiso matarme
la mujer de mi vida.
Apretaba el gatillo,
cuando se despertó.”

en Siete crisantemos, de Joaquín Sabina.

“Brillaba era una perla
y nunca hacía nada,
después dijo que me amaba
y se hundió la gillete.”

en Polaroid de locura ordinaria de Fito Páez

“Pero si vas hacia el mar
al amanecer
quizás extrañes a la pared.
Somos estatuas de sal
queremos volver.
Yo ya no miro atrás.”

en Suicida de Charly García

Acaso su autonomía sea fugaz y caprichosa (como lo es la belleza). Apenas uno recuerda el texto que las contiene, ya no puede escindirlas. Sin embargo están allí, expectantes para que alguien atento les pegue el tirón y corte el cordón umbilical de la tradición genérica. El peligro, entonces, sería descubrir cuánta sangre se pierde en el alumbramiento y con cuánta fuerza lloran después.
por Hernán Schillagi at 8:25 PM | Enlace | 15 huesitos

UN SOLEADO DÍA DE DUELO

domingo, marzo 16, 2008



Como un águila maltrecha, la cámara deberá planear hacia el suelo en picada y tragarse todo el polvo de la calle del pueblo. Cuando la nube se disipe y abra los ojos verá el cartel del Saloon y el otro de la herrería. El cartón piedra hará el resto para que todo quede ambientado.

Con un lento zoom se llegará a las caras de los duelistas. Dos arcillas adustas que se resquebrajan al sol del Lejano Oeste. Uno de los dos, el de sombrero negro, comienza a hablar:

- Si hemos llegado hasta aquí no ha sido porque lo hemos querido nosotros.
- ¿Y por qué, si no?

El de sombrero negro demora la respuesta. Mira hacia un costado, pero nadie le pasa la letra de esta toma:

- A veces pienso que el odio nos ha creado.
- Es mentira. El odio no me ha dejado pensar en todo este tiempo.
- Entonces tendrás que disparar.

El otro, el del sombrero marrón como una butaca de cine, separa los brazos de su cuerpo y escupe:

- No traigo armas, sólo el desprecio.
- Ahora los dos sabemos quién es el que debe morir.

La cámara comenzará a batir sus alas y se alejará sin perder foco. Uno de los sombreros caerá bruscamente.

Otro, un tercero, que en todo momento estuvo agazapado y frío en la oscuridad sabrá que le tocará ponerse de pie, caminar por la alfombra sucia, traspasar las cortinas de terciopelo y, como si fuese un figurante temeroso, sólo podrá reproducir ese silbido final mezclado con una guitarra salvaje, y así, poder hacerle frente sin sombrero a las últimas luces de la tarde.
por Hernán Schillagi at 5:16 PM | Enlace | 7 huesitos

6 haikus para ser leídos en un remís trucho

martes, febrero 26, 2008
*
Las calles giran
se abren para buscar
un cielo esquivo.


*
Sin las miradas
la ciudad está rota
y vuelve a armarse.


*
Sirenas luces
en el bulevar duermen
su soledad.


*
Dentro del humo
los edificios juegan
a ser humanos.


*
Quiero una herida
que no sea la calle
donde nací.


*
Al abrazarnos
se ahuyenta el abandono
de las ventanas.
por Hernán Schillagi at 6:09 PM | Enlace | 18 huesitos

Acerca de mí­

Mi foto
Nombre: Hernán Schillagi
Lugar: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Quebrantapájaros y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.